Cómo alcanzar nuestros propósitos de año nuevo
Muy bien, si están leyendo esto es porque ya han planteado bien sus objetivos de año nuevo, saben claramente, por ejemplo, que deben haber adelgazado 10 Kg para julio y 10 más para el próximo diciembre.
Si no los han definido bien, les recomiendo leer la nota que escribí sobre como definir nuestros propósitos de año nuevo.
Volviendo al tema, ya que sabemos hacia donde nos dirigimos, la siguiente pregunta es: ¿cómo llegamos? Ya había escrito que unos propósitos claros permiten idear estrategias claras, sin mencionar es fácil medir el progreso que vamos teniendo.
Siguiendo la teoría administrativa de empresas, los objetivos se alcanzan con estrategias, y las estrategias están formadas por actividades.
¿Quieres aumentar tu promedio escolar de 6.0 a 8.0? Tu estrategia será el método de estudio que elijas. ¿Quieres bajar 15 kg de peso? Tu estrategia será el régimen de ejercicios y dieta que sigas.
Aquí llegamos a un punto interesante de discusión, ¿cuál es la mejor estrategia para, por ejemplo, adelgazar o mejorar el rendimiento escolar? La respuesta es: depende de tus recursos y tus propias capacidades.
Lo siento, sé que es duro pero la verdad es que no existen recetas de cocina al respecto de esto. De la misma manera como un árabe no puede usar las armas de los vikingos y viceversa, y así como las espadas son poco eficaces contra las armaduras pesadas, las estrategias cambian según el usuario y el enemigo.
Con esto quiero ejemplificar que cada uno debe buscar su propia estrategia, pero en el caso específico de bajar de peso o mejorar las notas lo mejor es consultar con un especialista en nutrición o el consejero de tu escuela.
Lo importante aquí es que la estrategia que elijamos está formada por una serie de actividades que debemos hacer dia a dia para lograr que funcione. Por ejemplo, levantarse a las 5 a.m. tres veces por semana es una actividad, salir a correr a esa hora 500 metros es otra actividad, reducir a la mitad el consumo de dulces y grasas es otra actividad. Estas, vistas independientemente pueden llegar a ser incluso más fáciles de completar y nos llevarán gradualmente a nuestro propósito.
Esto nos lleva, sin embargo, a otro elemento aun más relevante: el factor motivacional.
El logro de objetivos implica cambios, lograr estos cambios no solo requiere de una estrategia, sino también de disciplina, esta disciplina a su vez involucra un compromiso de nuestra parte para someternos a ella y, finalmente, el compromiso deriva de nuestro deseo de realizar esos cambios en post de nuestros objetivos.
Las cosas deben evaluarse de esta manera: ¿Realmente deseas comprometerte y someterte a la disciplina necesaria para lograr el cambio necesario para cumplir tu propósito?
Por ejemplo, tengo un amigo que quiere bajar 15 kg en el 2012, no porque quiera verse más delgado, sino que le preocupa su salud. Su deseo es preservarse sano, por ello se ha comprometido consigo mismo a seguir un régimen de dieta y ejercicios durante todo el año para bajar de peso, lo cual implica una gran disciplina.¿Realmente deseas mejorar tu promedio escolar o te lo han impuesto tus padres? ¿Eres tú el que quiere bajar de peso te estás rigiendo por los cánones de belleza de la sociedad moderna? ¿Realmente deseas aprender a tocar guitarra o lo haces solo porque las chicas babean por los guitarristas? ¿Realmente deseas lo que tus propósitos de año nuevo expresan?
Así pues, la fuente de energía que nos permitirá lograr nuestros objetivos de año nuevo no es otra cosa más que el deseo real de alcanzarlos, nunca lo lograremos si realmente no deseamos hacerlo.


